Recovecos

Hasta las figuras más monumentales, por dentro se construyen de formas estrechas y torcidas, de caminos sinuosos y oscuros, de pasadizos y espirales. Y es este laberinto donde pierdes la noción de los espacios y te desorientas… Encuentras la magia de lo único, de las dos caras de la moneda, del placer de la luz y de la sombra.

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Así están las cosas

A ver Mariano. Es que no sé ni por dónde empezar… Porque a estas alturas que un presidente de gobierno, de un país europeo, haga estas declaraciones, me parece de comic de ficción. Y digo Europa, no porque crea que sólo aquí se deberían hacer bien las cosas, si no porque se nos llena la boca con Europa y la sociedad ejemplar de derechos y libertades que construimos y blablabla. Y nos comparamos con el resto del mundo como si fuéramos un referente.

1- Resulta que ahora un presidente no se ve diciendo cuánto debe pagar una empresa a sus trabajadores. Entonces, el salario mínimo? Las indemnizaciones por despido? Los convenios colectivos? Eso no es algo que concierne al gobierno? Está claro que tú, Mariano, piensas así. Y puedo aceptar que la gente piense diferente. Pero no puedo aceptar que el presidente de mi país tenga y exprese públicamente opiniones como esta.

2- Y resulta que España es el país que mejor está haciendo las cosas. Ah sí? En base a qué, Mariano? Porque en estos últimos años, que tal vez sí, las empresas van por buen camino, pero yo he visto como los ciudadanos españoles hemos perdido nuestros DERECHOS; sin embargo ahora que volvemos al “España va bien”, no veo que se hayan recuperado. Mariano, cogiste las tijeras y te pusiste a recortar, pero el pegamento, el hilo y la aguja, te los olvidaste. Te los olvidaste? Y yo que estoy con un pié en Francia alucino con el estado medieval en el que se encuentra España en muchos sentidos. Y tampoco es que Francia sea el Dorado de la sociedad perfecta, pero si empiezo a enumerar no hay quien me pare. Mariano, yo sé que tú nos ves como súbditos, sé que muchas veces en mi país la gente reacciona como súbditos, pero somos CIUDADANOS. A ver si te (nos) entra en la cabeza.

3- El punto que más me escuece hoy. Cómo es esto de que no te metes en si el salario de las mujeres debe ser igual que el de los hombres? Y si una empresa decide que el salario de los negros debe ser menor que el de los blancos? -Algo que ya ocurre- O el de los andaluces menor que el de los gallegos? O si una empresa contrata a un secretario en silla de ruedas… le paga menos, no? Porque la mitad de su cuerpo no es funcional. Ah! Mejor aún, si contrata una mujer, negra y en silla de ruedas paga la mitad, de la mitad, de la mitad… 1/8 de sueldo.  Perfecto! Y tú cómo te vas a meter en eso? Suficiente tienes con meterte en impuestos de respaldo a las empresas energéticas, con salvar a bancos, autopistas de peaje y empresas, las pobres, que andan justitas en beneficios. Suficiente tienes con ocuparte de cuánto se paga a empresas privadas por la gestión de lo público… Si es que es muy duro ser presidente, Mariano, como para ocuparse de tonterías.

Tú, Mariano, tan constitucional que eres podrías defender el artículo 14; sí , el que habla de esa igualdad “sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. Pero “no nos metamos en eso”. Qué ya la Constitución la sacas tú a relucir cuando lo ves conveniente.

Mariano, me avergüenzas. Pero esto es un claro ejemplo de cómo están las cosas. Así que la próxima vez que penséis que lo del feminismo es algo que ya está superado, que qué pesadas con lo del feminismo, que ya han cambiado las cosas, que no es como antes, que en otros países, por ejemplo africanos, sí, pero que en Europa… Señoras, señores: SI UN PRESIDENTE (DE UN PAÍS EUROPEO) SE PERMITE ESTOS COMENTARIOS SIN DIMITIR: ASÍ ESTÁN LAS COSAS.

Reflejos

Por muy fuerte que sea la corriente el reflejo permanece fiel, anclado, empeñado en confundirse con su referente. 

Con la calma de las aguas, la magia del sueño cumplido. 

Mañana las turbulencias volverán a deshacer el ensueño. Y sin embargo, eso ya no importa. Porque unidos por la frontera donde dos mundos se encuentran, la imagen y su reflejo, siguen en el infinito deseo de confundirse. 
¿La imagen no es tan sólo un reflejo? 

Secretos del edificio 

Viernes noche. Hay una fiesta en casa del vecino. Voy sin conocer a nadie aún no pero a lo largo de la noche hablé con músicos, pintores y científicos. 

Mi vecino, es músico, guía turístico y periodista. Un buen compañero para ir a vernissages, y descubrir calles de París y conocer lugares de conciertos. 

El otro día bajé con Raphaël, el vecino, a la cava o bodega.  Multitud de pasillos abovedados con puertas de madera ancestrales. 

Y tras una de esas puertas… El estudio de grabación del vecino!!!

Transiciones

De puerto en puerto, aéreo, terrestre y/o marítimo. Viajes que inicio con la ventura incierta. Siempre me sorprende el camino con golpes y flores, todos bienvenidos. 

Y el regreso se hace lento, con retrasos. Para dejarme un rato más saboreando este presente de sensaciones como un mercado asiático. Para que me duren los días, los viajes , la vida… 

Y, como conmigo no pudieron los arañazos, los moratones y los cortes que me hice en la travesía, me maquillo en el duttyfree y me cuelo en la sala de espera bussines. Porque yo me adapto al fango de la batalla y a la purpurina de la gloria.

La vida despeinada


Mañanas que se convierten en noches.

Y de nuevo… En mañanas.

Peines olvidados, perdidos, escondidos.

Secadores sin cables, enchufes misteriosos

sin adaptadores…

Soles, vientos

nubes, truenos y centellas,

nieves y pieles tostadas.

Sola o en manada

o solamente acompañada.

Rutas de frutas y espinas,

mareas altas y bajas,

arenas, sales, minerales…

Tan solo un vestido

para toda la vida

despeinada.

Escalando montañas de necios

Hoy he ido a un casting. La citación era en el 126 de una calle cualquiera. No había piso ni letra ni puerta, sólo especificaban, “en la oficina”.

Llego. Dejo la bici y busco. Unos cristales de estos oscuros anuncian una oficina a pie de calle. En ellos mi reflejo. Acerco mi frente al escaparate haciendo una pequeña cueva con mis manos para ver el interior. Hay dos señores y una señora de unos 50 años. Les sonrío con una mezcla de gestos entre “perdonadme” y “¿es aquí el casting?”. Por su cara deduzco que no me esperan. Así que les dibujo con la mano un “disculpen las molestias” y sigo mirando el edificio.

No veo más oficinas a pie de calle.

En ese momento salen a la calle los tres de la oficina que creo que no es. Casi sabiendo la respuesta me acerco a ellos. “Es aquí el casting?” Los tres me responden a la vez: La mujer dice “no”, el hombre 1 pregunta “el casting?”; y el hombre 2, un caballero de pelo canoso, bien trajeado, elegante, me dice con una sonrisa satisfecha de sí mismo: “sí, vete desnudándote que ahora vienen!”

Así. Sin más. Sin parar de reírse de su propio chiste.

-Veo que es usted muy gracioso- Le digo amablemente.

-Hay que vivir la vida con gracia- Me responde con sorna.

-Por supuesto, pero hay muchas gracias donde elegir. Cada uno elige su género de humor- Le contesto con una voz dulce y tranquila.

-Es usted tan corta de espíritu como su vestido?- Me pregunta.

-Usted es tan corto de mente como mi vestido- Le respondo con mi sonrisa más amable y luminosa.

Los otros dos, a cuadros escoceses. En la calle el sol sigue regalándonos su luz cálida y brillante. La gente pasa, yo veo un cartel en otra puerta que dice que el casting es en la tercera planta.

Mientras subo en el ascensor, no sé por qué, recuerdo que hace un año tuve en esta ciudad una entrevista de trabajo. El hombre sentado frente a mi me preguntó que por qué una actriz, mujer, de mi edad, decidía probar suerte en Francia. Que si no me daba cuenta de que hay pocos personajes para mujeres y que a estas alturas tal vez es tarde para intentarlo… Y en esta unión peregrina de pensamientos se me viene la imagen de mi cuerpecito hace unos días escalando por primera vez en mi vida. Las manos aferradas a piezas de colores, las piernas empujando hacia el cielo, los dedos de los pies doloridos por los zapatos minúsculos y mi mente ilusionada, pensando en grande. Orgullosa de hacer algo que nunca he hecho antes, orgullosa de sentir que nunca es tarde.

Así que sí, señores del mundo que se creen con derecho a agredir, juzgar, menospreciar, desacreditar, etc etc:

Seguiré en esta carrera de fondo disfrutando cada vez más el camino, no importan los obstáculos.

Y… SEGUIRÉ ESCALANDO Y VISTIENDO MINIFALDAS!!!!

escalando