Mes: octubre 2016

de luz y de sombra

sombraamarilla

Un gran amor me dijo que cuanta más luz tenemos, más sombra escondemos. Me llegó este mensaje en unos días oscuros de mi vida en los que parecía ponerse el sol en mi horizonte proyectando una sombra infinita, amenazando con la noche. Y cayó la noche, y amaneció después un largo día de cielos cambiantes llenos de nubes, pájaros, lluvias y sequías. Y vientos y brisas. De esto hace ya tanto tiempo que parece parte de la mitología que me narra.

Hoy miro mi sombra y me reconforta tenerla cerca, no dejar que se escape nunca por mucho Peter Pan que me posea. Cada vez más nítida y definida dibujada por la luz brillante que me acompaña y que también me narra. Aunque tal vez la luz no se exprese con narración, tal vez sea irradiación la palabra. Tal vez no.

Y aquí estoy yo, proyectada en una pared amarilla, como un sol de verano; como el sol, para no tomar referencias pequeñas. Tranquila y luminosa, con mi luz brillante y mi sombra dibujada, en un dulce equilibrio que no sé que me depara.

Circo de césped (o quién me ha visto y quién me ve)

Nunca me he sido muy futbolera más allá de que me guste el ambiente que se crea entre los grupos de amigos que se juntan a ver un partido. Y sin embargo reconozco que ir al Bernabeu es todo un espectáculo catártico que te lleva a un lugar ancestral que de alguna manera nos pertenece desde hace milenios.

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Yo me imaginaba que sería algo glamuroso propio de un negocio millonario. Sin embargo  entro rodeada de familias y paisanos, me siento entre cáscaras de pipas y suena algo parecido a un pasodoble casposo que resulta ser el himno del Real Madrid. Por megafonía una voz como del No-Do presenta las alineaciones. El Éibar, equipo visitante, es presentado por encima, con desgana e incluso desprecio. El local, el Real Madrid, con emoción y con un énfasis propio de una tómbola de verbena. Y en medio de todo esto tan ajeno, me siento nerviosa y excitada!!

Salen al campo y ahí, tan cerquita, están las estrellas con las que nos bombardean en la tele, revistas y radios. Tan normales y tan grandes a la vez. Y 70.000 personas gritando con emoción y fanatismo. Empieza la batalla.

Jugadas, comentarios, casi goles y goles. Y la respiración de tanta gente deseando el triunfo de otros porque es el suyo. De repente por megafonía suena en el campo un aviso de un niño perdido mientras pitan falta y el árbitro desenfunda una tarjeta amarilla. En el campo no hay comentarista ni repetición de la jugada. En el fondo sur una voz cascada y con un fuerte acento madrileño grita consignas de amor por su equipo. ¡Y canta canciones famosas del pop más hortera con letras ad hoc en honor  del Real Madrid! ¡¡¡Cooomooo no te voy-aaaaa quereeeeer!!!

Yo disfruto, me río, aplaudo, grito GOOOOOOOLLLLL!!! Y me siento una romana con el corazón en un puño enamorada del gladiador Bale.

Quién me ha visto y quien me ve…