Mes: marzo 2012

Tentación

En Argentina la gente se tienta cuando tiene ganas de reír.

Si dicen “me tenté” es porque algo les causaba risa y no pudieron reprimirse.

Algo tentador es un payaso, por ejemplo, o un chiste de los que cuenta Baltasar Garzón.

Si una persona está tentada no es que quiera atiborrarse de chocolate o lanzarse al cuello de alguien, sólo tiene ganas de romper a carcajadas.

A mi me tentó un cartel de un grupo político que decía:

             PI   JI
      Partido Intransigente

Digo yo que JI será de “Juventudes intransigentes”

Yo iba en un bus, lo ví por la ventanilla y me tenté, así que yo solita me reí. No me vino mal leerlo en estos días en los que, otra vez (¡qué pesada!) me ha dado por llorar.

No sé si afiliarme para que me den un carné tentador que me sirva de remedio contra la melancolía. Porque, cuidado, se acerca Abril y eso aquí significa otoño.

Besos  tentadores.

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Sauce: ¡Despierta!

A veces mi día a día, mis decisiones, mis nervios y mis problemas me nublan los sentidos. Se me encienden tanto mis penas dentro del cuerpecito que me causan un dolor intenso que se vuelve oscuro y espeso. Un dolor vivo, que se mueve y respira. ¡Y tiene hasta sus propios pensamientos ese dolor profundo!

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Y entonces se me olvidan mis ojos que miran al mundo. Se me olvidan los kioskos de prensa de Buenos Aires y sus graciosos kiosqueros. Se me olvida lo que me río cuando les pregunto por un periódico o revista que no tienen y me contestan: esa sale mañana, o ya salió hace dos días. O justo vinieron y devolví todas. Y nunca suele ser verdad, porque preguntas en otro kiosko y sí que la tienen.

Se me olvidan también las paradas de colectivos que son chapas clavadas en árboles. Y los colectiveros que me mienten y me dicen: “sí, voy por Córdoba y Dorrego” y es mentira y me dejan a 8 cuadras y hace un sol de muerte y yo me he puesto mis botas de agua porque creía que iba a llover.

Se me olvidan las abuelitas argentinas que me oyen hablar y me dicen: “¿de dónde sos? ¡Ah! De Granada, mi padre era de allí, de al lado… De Alicante. Muy cerca, aunque no sé, porque yo a Granada fui en avión desde Alicante…”

Y a veces, justo cuando me olvido, me vuelvo a acordar. ¡Qué grande es el mundo! ¡Cuántas cosas pasan! Y pienso en todo lo que está fuera de mi piel y me siento insignificante en este universo, y entonces mi dolor áspero se vuelve más pequeño todavía. Y pienso que la mejor manera de hacerme grande es ser pequeña para desde el puntito que formo pueda mirar la inmensidad. Entonces, la inmensidad observada me arrastra y me lleva, y me fundo con sus colores, con sus dolores oscuros y sus alegrías brillantes. Porque, a veces, las alegrías propias también me nublan y me hacen mirar para adentro y olvidarme de mis ojos. Así que observo la inmensidad y me hago inmensa porque formo parte de ella.

Besos inmensos.