Mes: noviembre 2011

Acordes húmedos.

Ensayo abierto a público. Compañeros, amigos, gente de teatro vienen a verlo.

Antes de que entren a vernos nuestras directoras nos ponen una musiquita para calentar. Flamenco.

¡Uff! Se me estremece el cuerpo.

Cierro los ojos y… ¡Cádiz! Se me inunda la mente de sus callecitas, del carnaval, de las playas… ¡Flash! Granada, el olor de la Sierra, la luz de los días fríos y soleados. ¡Buuum! Málaga, compañeros, familia, espetos… ¡Zas! ¡Madrid! Mi Madrid… El de los míos, los que veo a menudo, los que apenas veo. ¡Paris! Un mundo de ciudades y campos, de esquinas y miradas se me echa encima. Sigue sonando, ahora una copla…

Abro los ojos que se me han llenado de lágrimas. Caen por mis mejillas. “Sauce, anda, estira un poquito mirando a la pared que no es plan de empezar a los llantos”. Una mezcla de pena, vergüenza y soledad se me engancha en la garganta.

¡Ay! Fuerza y al toro. Pa’lante, niña, pa’lante. Que esta obra merece derramar lágrimas. Tiene que ser grande esto que estoy haciendo para que no me suba a un avión con o sin maletas antes de que llegue mi cumpleaños.

Besos de tierra.

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Señorita M de las T.

La señorita Trajín de las Maletas se cambia de casa con tanta frecuencia que no le da tiempo a poner sábanas limpias en la cama. ¡Mejor cambia de cama!

La señorita Trajín de las Maletas ha decidido que para conocer un lugar hay que vivir en él, así que para conocer una ciudad hay que vivir en todos sus barrios.

La señorita Trajín de las Maletas busca otro lugar para mudarse pronto. Tiene que dejar la casa donde está ahora en un mes.

La señorita Trajín de las Maletas está hasta las cremalleras, cierres y ruedas de su apellido pero al menos es primavera y luce el sol.

Besos empaquetados!

Madre-Padre. Padre-Madre.

Una pareja se conoce en Madrid, se van a vivir juntos en Madrid, tienen una hija en Madrid y en Madrid se separan.

Abogados. Jueces. Psicólogos.

El padre conoce a alguien en Málaga y decide que se lleva a la niña a vivir allí. La madre y la familia de la madre no quieren, por supuesto, no entienden que se la pueda llevar si es allí donde la tuvo y construyó su vida, y su vida es más que dos.

Abogados, jueces, psicólogos…

La psicóloga le pregunta a la niña. Ella dice que se quiere quedar en Madrid, con sus abuelos, con su madre, en su cole, con su prima. La psicóloga lo escribe en el informe. Detalladamente.

El/la juez dictamina que se quede con el padre porque es el padre. La madre no es drogadicta, no está en paro, nunca dejó a la niña sola ni en peligro, pero no es el padre.

De locos este relato.

Ahora cambiemos la palabra madre por padre y viceversa.

Se normaliza la historia y no suena tan rara.

Esto también forma parte de la igualdad. Que las cosas no dependan del sexo, del género… Que dependan de lo humano, de cada caso, de la lógica, de la justicia ciega.