Yo lo que quiero es que me coma el tigre…

…que me coma el tigre, que me coma el tigre…

Por azares de estos lares un matrimonio dulce y cariñoso me invitó a pasar un día en El Tigre. Carlos y Lía. Él es socio del Club Británico de Remo y van casi todos los domingos a ese lugar delicioso donde los ríos se convierten en un amplio delta formando La Isla. La isla para ellos significa las islas, pero dicen la isla (sólo una) porque ya sabemos todos que son raritos aquí. Hay infinidad de islas con casitas encaramadas a pedestales de madera para evitar ser inundadas. Se llega y se parte en lancha-taxi, piragua, barco-bus o algún otro medio de transporte acuático.

Es alucinante. La vegetación, la luz, los miles de canales, el tráfico como si fuese un pueblecito pero en vez de calles ríos, las barcas de remo como si estuviésemos en Oxford. ¡Los clubes! Está el alemán, cuadrado y gris, el español, decadente, el francés en un lugar privilegiado y con amarres de cortesía para los veleros pequeños, el italiano en un edificio de estilo renacentista y otros muchos más…  ¡y el inglés! Un edificio gótico en plan universidad británica con salones, escaleras de madera, lámparas blancas, enredaderas, espejos inmensos… Fotos de antiguos equipos de remo, ganadores de muchas carreras. Todos con sus camisetas blancas y su pelo repeinado hacia el lado, con esa cara de antiguos que tenían los antiguos.

Nos asignaron un barquito de esos de otro tiempo, precioso, de madera, con sus remos para remar si sabes hacerlo (porque os digo yo que no es tan sencillo entre el asiento que va y viene, los remos que se giran y los otros navegantes que se cruzan, y encima vas para atrás) y salimos a remar y remar entre islas de sueño, casas de cuento y árboles de fábula.

Llegamos a una de las dos playas privadas del club donde hay un chiringuito con parrilla, por supuesto, mucho césped inundado, mesas grandes, barro que piso con un placer casi olvidado, gente en tumbonas tomando mate, familias preparando asados y niños nadando en el río…

¡Qué alegría! ¡Qué hermoso día! ¡Qué suerte la mía! Gracias Mirta por ponerme en contacto con tu hermana y su marido y gracias a ellos por invitarme a este día no turístico de agua y vida.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s