¿por qué? ¿para qué?

He venido a Buenos Aires buscando algo muy claro que sin embargo no termino de explicar bien. En el camino he descubierto detalles que me han hecho reír sola por la calle. Como por ejemplo una furgoneta-ambulancia con el letrero: “Ambulancia de gran complejidad”. O un centro médico que hace certificados varios entre ellos “de buena conducta”. Me voy a hacer uno para enviárselo a los Reyes Magos, las próximas Navidades claro. Estos bombones sin papel me hablan de otras cabezas y a la vez de la mía propia. De mi mirada, que se hace más patente ahora que está tan estimulada.

Luego está la parte activa del viaje y las miles de clases que empiezo, acabo y descubro. Lo primero que me sorprende son las presentaciones típicas del comienzo de curso. Aquí versan tal que así: “Me llamo Fulanita, llevo actuando desde los 6 años…”, “a los 13 decidí ser actor y desde entonces…”, “yo desde los 10…”, “soy Menganito y empecé con Patatín a los 11 años, luego estudié en el Tal Superior y actué en los teatros La Bomba y Lo Más…”, “quise ser actriz a los 7 años cuando vi la película Importante…”, “he trabajado desde los 18 con los directores Toma Ya y No Veas…”

Y yo, que de pequeña quería ser piloto, escritora, astronauta, matemática, científica, poeta… y lo de actriz me vino como más tarde y no sé si de una forma tan vocacional; aquí estoy, con 30 añazos sin saber nada de nada en este país culto y bien hablado. Tal vez porque quería ser tantas cosas decidí hacerme actriz para poder de alguna forma ser todo lo que se me ocurriera…

Hoy vengo de otra clase nueva donde me he quedado alucinada. Es un grupo muy, pero muy numeroso donde hay gente de todas las profesiones y edades. Sin embargo todos llevan mucho tiempo haciendo teatro, todos. Hay un señor mayor, ingeniero que a sus 60 y largos decidió estudiar interpretación. De esto hace ya 8, toma ya! Otra que es actriz desde chica y a los 32 empieza a estudiar psicología y hoy es las dos cosas. Y así todos.

Y esa forma que tienen de explicarse y hablar de la profesión. Buscando las palabras exactas que analizan la técnica y el espíritu. Ese saber por qué están aquí, el terreno ganado y el perdido. Ese humor a la hora de comunicar de algunos, de otros la sensibilidad o el arranque… Yo llevaba un croquis de mi presentación en plan: empecé en tal escuela y luego estudié esto, trabajé allí y aquí… Pero cuando me ha tocado hablar sólo he podido decir que estoy alucinada. Que he venido aquí buscando el mito del teatro de Buenos Aires, para ver qué es lo que se cuece, aun sin saber muy bien qué era. Pero que después de escuchar sus historias ya no me vale el discurso de vengo a entrenarme, estudié y mis objetivos son… No. Tan sólo sé que estoy donde tengo que estar.

Tengo que leer y leer, estudiar y ensayar. No sé por qué pero estoy todo el rato haciendo cosas de Lorca que hablan de Granada, de La Alpujarra, del Zacatín, del Darro.

Empiezo a pensar que he venido en busca de una voz en todos sus sentidos. Una voz de mujer, de actriz. Una voz de palabras que decir. Una voz de historias que contar, de vidas que vivir… Y hoy en la presentación he hablado poco, pero he hablado alto y claro.

Besos de palabras.

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