No me puedo quejar.

Después de una nochebuena que empezó con llanto y acabó con música me doy cuenta de que la vida me sonríe y me llena de cosas bonitas.

Lorena me rescató y me prestó a su familia típica argentina con primos, sobrinos, nietos, ahijados y madrinas, con su casa con jardín y mesa de banquete y todo. Cenamos, brindamos y cantamos. Resulta que ella es cantante, su padre y su tío músicos y compositores, sus primos también y hasta su madre estuvo tocando la guitarra y cantando canciones populares verdes. ¡Qué grande!

Y por si fuera poco me adoptaron del todo a la hora de los regalos pues tres de ellos pensaron que debe ser duro estar lejos de tu país y ver como todos abren regalos y tú allí, sola, sin papá ni mamá… ¡Y me regalaron un cactus al que hemos bautizado Sauce Eléctrico, un monedero para las miles de monedas que hay que llevar en Baires si quieres usar los colectivos y una pedazo de botella de Champagne que nos acabamos bebiendo a las 3 de la madrugada ¡con cubitos de hielo! Ya todo daba igual…

Así que recargadas las energías y quitadas las tonterías me he tomado un avión a Iguazú. ¡A la selva hemos llegado! Con sus calores, su frondosa vegetación, sus mosquitos de la división de artillería y sus lluvias calientes.

En el hostel donde estoy he conocido a una pareja de una argentina y una alemana que están aquí con toda la familia vikinga. Muy majos todos. Me han rescatado de un tipo bizarro que tiene ansias por molestar a quien se le pone a tiro. Renata me ha dejado su sombrero para la aventura de mañana. En fin, que me ayudan mucho en el hemisferio sur, cuando no me engañan. Pero en general me ayudan. De hecho el otro día fui con mi cara de pena a casa de los vecinos tal que: Soy la vecina, soy española, estoy aquí sola y es navidad… Y me gustaría poder llamar a mi familia por skype y hasta el 30 no me instalan internet… ¿Me dais la clave de vuestro wifi?

Y me la dieron, y me dijeron que lo que necesitara, que si cenaba sola me fuera con ellos que son una familia y que use internet hasta que tenga el mio. Y yo fui a comprar un Panettone y se lo regalé. ¡Por majos!

Me voy a dormir con mis amigos los mosquitos, muy, muy, pero muy amigos, pues ya entablé una estrecha relación con ellos hace años en Brasil. Se les nota que me han echado de menos.

Besos catárticos.

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