Mes: diciembre 2010

Fin de año, fin del mundo.

A las 5:30 am del 30 de Diciembre me metí en un coche con Pilu, un abogado dicharachero, Ati, un ferrero (herrero) forjador que además es una enciclopedia con barba y Miguelito, un actor payaso, rumbo a la Patagonia. A ninguno de ellos todavía los conocía… 

18 horas de viaje por delante con buena música nacional e internacional para mi, para ellos y para todos mis compañeros. Un termo, mate y sandwich de pebete.

Pasados los primeros 70 km, único tramo con autovía, me dormí como media hora con las gafas de sol y la boca abierta. Carta de presentación. Y estos pensaban: “¡qué mina más callada!” Aún no me conocían. Paramos a tomar un café y mi azucarillo me dijo: “No tomar una decisión ya es una decisión”

Después de 4 horas salimos de la provincia de Buenos Aires y entramos en La Pampa asegurándonos de llenar el depósito de nafta (gasolina) en cada estación que veíamos y tenían,hay escasez y no en todas podías cargar. Al principio todavía había parrillas, casas, algún pueblo. Pero luego llegamos a ese desierto de matorral de más de 200 km. A la entrada un cartel: Atención,ruta monótona, descanse. Los coches que se accidentan los ponen en un pedestal en la cuneta con un aviso: Evite esto: por no descansar.

Las curvas las señalizan: Atención: a 1000m curva peligrosa. No es que sea peligrosa, sino que hay sólo 4 curvas.

Mar de arbustos, horizonte plano, clase teórica de perspectiva. Punto de fuga y línea del horizonte. Todo como trazado con regla. Y por el camino, un avestruz, unas vacas y una casa: “El refugio” ponía a la entrada.

De repente se puso a diluviar. De repente paró. Todavía no había mirado el reloj ni quería hacerlo. De momento el viaje no se me hacía largo. Blues, Jazz; huyendo del fin de año hacia el fin del mundo. De repente, un árbol.

Entramos en la Patagonia. Control fitonosequé. No se puede entrar con verduras ni frutas y te fumigan las ruedas del coche. El policía pregunta: “¿Llevan frutas?” “Sí, una naranja y una manzana” “Escondélas” Y así, pagando 17 pesos, entramos en el único lugar donde la mosca de la fruta no ha llegado. No será por los controles, creo yo. Ya podría haber comprado uvas pues aquí no se permite la entrada de frutos con pipa del exterior y las uvas autóctonas se recogen para Febrero. Esta noche me como las cerezas patagónicas. Me voy a hartar de sacar huesos…

Campos con Manzanas.

En el final del viaje (sólo quedaban 4 horas, nada más), pasado el desierto, se puso a diluviar de tal manera que los mares se pusieron encima de nosotros y los ríos acompañaban la carretera embarrada. Rayos y centellas como nunca vi caían como iras de los dioses. Las gasolineras achicaban agua y yo me meaba de la risa. Seguimos adelante en busca de la luz. Más Jazz.

Por fin, el sol. Atardecer en los Andes. ¡¡¡Curvas!!! Lluvia a ratos y unos colores que no están en otro lugar. Serrat.

Y he amanecido en un pueblo suizo de casas de madera, bosques y lagos. Duermo en una habitación abuhardillada de los padres de Santiago que son un amor. Un alacrán me ha dado los buenos días, más lindo…

Y esta noche acabo el año aquí y aquí lo empezaré.

¡Besos y Feliz Año!

Cuentos para soñar.

¡Mamá, mamá! ¿De dónde vienen las nubes? ¡Papá! ¿Cómo se hace el mar?

Hay un lugar en medio de la selva donde las entrañas de la Madre Tierra se abren para dar a luz a los cielos y mares. Con un rugido de dolor eterno de la gran grieta emergen las nubes de agua con la fuerza de un látigo para que suban hasta el cielo. En ese instante nacen los pájaros como salpicaduras negras en la bruma.

De las fuertes y estáticas piernas de roca brotan las aguas turbulentas. Bajan, jóvenes e inexpertas, ensayando las olas con las que luego acariciaran las costas.

A este espectáculo asisten animales de colores, mariposas valientes, iguanas severas, buitres sospechosos, coatís atrevidos, insectos extravagantes y miles y miles de seres humanos aborregados.

Y así, desde el origen de los tiempos hasta que el sol muera en una noche definitiva, seguirán naciendo cielos y océanos en medio de la selva.

Besos verdes

No me puedo quejar.

Después de una nochebuena que empezó con llanto y acabó con música me doy cuenta de que la vida me sonríe y me llena de cosas bonitas.

Lorena me rescató y me prestó a su familia típica argentina con primos, sobrinos, nietos, ahijados y madrinas, con su casa con jardín y mesa de banquete y todo. Cenamos, brindamos y cantamos. Resulta que ella es cantante, su padre y su tío músicos y compositores, sus primos también y hasta su madre estuvo tocando la guitarra y cantando canciones populares verdes. ¡Qué grande!

Y por si fuera poco me adoptaron del todo a la hora de los regalos pues tres de ellos pensaron que debe ser duro estar lejos de tu país y ver como todos abren regalos y tú allí, sola, sin papá ni mamá… ¡Y me regalaron un cactus al que hemos bautizado Sauce Eléctrico, un monedero para las miles de monedas que hay que llevar en Baires si quieres usar los colectivos y una pedazo de botella de Champagne que nos acabamos bebiendo a las 3 de la madrugada ¡con cubitos de hielo! Ya todo daba igual…

Así que recargadas las energías y quitadas las tonterías me he tomado un avión a Iguazú. ¡A la selva hemos llegado! Con sus calores, su frondosa vegetación, sus mosquitos de la división de artillería y sus lluvias calientes.

En el hostel donde estoy he conocido a una pareja de una argentina y una alemana que están aquí con toda la familia vikinga. Muy majos todos. Me han rescatado de un tipo bizarro que tiene ansias por molestar a quien se le pone a tiro. Renata me ha dejado su sombrero para la aventura de mañana. En fin, que me ayudan mucho en el hemisferio sur, cuando no me engañan. Pero en general me ayudan. De hecho el otro día fui con mi cara de pena a casa de los vecinos tal que: Soy la vecina, soy española, estoy aquí sola y es navidad… Y me gustaría poder llamar a mi familia por skype y hasta el 30 no me instalan internet… ¿Me dais la clave de vuestro wifi?

Y me la dieron, y me dijeron que lo que necesitara, que si cenaba sola me fuera con ellos que son una familia y que use internet hasta que tenga el mio. Y yo fui a comprar un Panettone y se lo regalé. ¡Por majos!

Me voy a dormir con mis amigos los mosquitos, muy, muy, pero muy amigos, pues ya entablé una estrecha relación con ellos hace años en Brasil. Se les nota que me han echado de menos.

Besos catárticos.

Fun fun fun…

He llegado a un lugar donde, al conocer mi nombre, la broma de “¿Sauce? Pero… ¿Sauce llorón?” ha cambiado. Ayer en una fiesta hasta el amanecer (amanece a las 5 y las fiestas empiezan a las 2, no es difícil que se te haga de día) me dijeron: “¿Sauce llorón o eléctrico?” ¡Toma ya! ¡Eléctrico, por favor! Por lo visto aquí hay una clase de sauce con las hojas retorcidas y las ramas como electrificadas. Mi nombre a cambiado radicalmente.

Sin embargo hoy… La chica dura que decía: “¡Bah! Paso de las navidades. Que me pillen lejos, así me las quito de encima.” Esa, sí, la misma que se va sola al otro lado del mundo como quien se agarra un tren de cercanías. Pues ésa está hoy triste y solitaria. Ni tan valiente, ni tan entera. Sauce llorón de los de toda la vida… Y bien llorón.

Besos que os echan de menos. ¡Y feliz navidad a todos!

y… ¡acción!

¡Hoy he grabado un corto! ¡Toma ya!

Estoy en Buenos Aires, ciudad del teatro y del cine, templo de la interpretación… He ido al teatro y he visto una caquilla de obra, he ido al cine y fue una mierda contundente y espesa… Así que he decidido pasar a la acción. He mandado curriculums y links de forma masiva y me han llamado para grabar un corto que ha sido un desastre organizativo. Ahora estoy agotada. Jodida pero contenta, oye, que en 10 días ya he hecho dos cursos (que acabo mañana) y un cortometraje. Ah! ¡Me han cogido para otro en Enero!

Por otro lado he sido admitida en el curso de Chávez: ¡UUuuhhhh!

Y en el de Fernándes: ¡Aaaahhhh!

Y en el de Timbre4: ¡Eeehhhh!

Y también están el de Angelelli, el de Catalán… ¡Ohhhh!

¡¡¡Y todos por las tardes!!! ¡Ayyy! Que no me da el tiempo, el alma y sobre todo, el cuerpo. Que estar en dos lugares a la vez es más que imposible con la red de transportes de esta ciudad.

No sé qué hacer. Por lo pronto creo que me voy a la Patagonia hasta el año que viene.

¡Besos a tope!

Integrales y derivadas.

Y se abrieron las puertas del cielo, o debería decir el telón, y santa Cristina de los actores me dijo: “Eres digna y merecedora (¿o mecedora?) de estar en presencia de Chávez todopoderoso. Él evaluará tus méritos para entrar en el reino sublime del arte universal” Para los que no están puestos en Teología teatral: tengo una entrevista, por fin, para hacer el curso con Julio Chávez. ¡Ay! Me pondré a rezar doctrinas de Stanislavsky… Me integro.

Buenos Aires es mi gran gincana donde me paso el día buscando: direcciones, paradas de colectivos, un lugar para hacerme fotos de carné, dónde imprimo tarjetas?, dónde cambio dinero?, dónde lavo la ropa?… A la deriva me derivo.

Me integro en la noche de las librerías. Cortan el tráfico en Corrientes y las librerías abren hasta las 2am. Hay minicarpas o tenderetes con juegos como en una feria. Lo mejor es que son como de otra época. No hay tómbolas ni música. Un puestecillo es tiro de pelotas a las botellas, en plan mesa con botellas y muchacha con cesta de pelotas. Otro es una competición a lo Trivial con un señor leyendo preguntas en voz alta, ¡que acierte quien pueda! Un gran tablero de ajedrez de 3x3m se despliega en el suelo poblado por piezas del tamaño de los enanos de jardín. Varias mesitas forman la sección de competición de Scrabble. Un panel de madera tiene varias láminas con signos de interrogación como en algún concurso de la tele pero de estilo casi medieval, por lo rudimentario, digo. Y sofás blancos en medio de la calle! Y en las librerías parece que regalan los libros.

Me derivo en los bancos. Abren a las 10 y ya hay que hacer colas. La gente tiene que ir allí para cambiar billetes en monedas, pues aquí no subes a un autobús si no tienes monedas y nadie te cambia porque, palabras textuales, “son oro, o-ro” Y no sé qué más hay que hacer en los bancos pero parece la cola del racionamiento.

Un señor en coche recién llegado de provincias con aire despistado se para y me pregunta: “Perdone señorita, no soy de aquí. ¿Cómo llego a la avenida Córdoba?” Y yo, resuelta, con acento remarcadamente español, le indico. Tome la primera a la derecha que es de bajada, a 4 cuadras se encuentra con Scalabrini Ortiz, la calle grande por donde pasan todos los colectivos, gire a la derecha y en 6 cuadras va a llegar a Córdoba” ¡Toma ya! ¡Que parezco porteña y tó! Me integro, me integro muy bien y dejo a los señores a cuadros, ¡ja!

Besos matemáticos

Ñam, ñam…

Cuando los argentinos se indignan porque les digo que su comida es originaria de Europa, me da la risa. Vale, vaaaleee, que ya sé que acá es mucho más buena y se ha cambiado y mejorado y lo que queráis, pero a mi muzarella, calzone, provolone, zucchini, pizza, ravioli etc y etc y etc me suenan a Italiano, qué queréis que os diga…

Pero no, nooooo, no viene de allí. “O-ri-gi-na-ri-a, digo”. A ver si es que los que iban a venir aquí inventaron la gastronomía allá para que al llegar estuviera más pulida la técnica. Los pasados futuros argentinos se adelantaron a las generaciones venideras siendo argentinos (y no europeos) antes que la propia Argentina existiera. ¡Toma ya! ¡No veas si son grandes! Y vivos…

Y además, la pizza está buenísima. Confieso que me metí una “a la piedra” entre pecho y espalda y estaba tan rica que me mimeticé con la capa láctea fundida y caliente. Me la trajeron a casa (sin cargos, como bien publicitan) y tardé en digerirla las dos clases venideras de la tarde con sus calentamientos de Yoga Ashtanga correspondientes.

Y es que hago entre dos y tres veces al día yoguita. Porque está de moda y aquí en clase de danza se calienta con Ashtanga, en clase de Máscara Balinesa se calienta con Ashtanga, que bueno, por ahí todavía paso… Pero en clase de Clown, Ashtanga, ¿y de Melodrama?, Ashtanga, claro. ¡Hasta el tanga del ashtanga! Y yo el suelo lo sigo viendo lejos, muy lejos. O mis piernas muy largas, que también puede ser.

Besos glotones

Bombones sin papel.

Cantan pájaros en Buenos Aires, cientos de árboles observan mis pasos.

Autobuses tuneados de lo más kitsch, con espejos biselados en el frontal, grabados con flores, bolas pop de cristales colgando del techo, volante nacarado, retrovisores interiores enmarcados en falso visón e inscripciones así: “Se siente. Se vive. Se sufre.” “Enfermo por vos” “Bienvenidos a colectivos Callao”

Recordar que es navidad de repente al descubrir un (sólo uno) escaparate decorado con abeto, nieve y luces,o unas bombillas intermitentes en una pequeña ventana de un gran edificio,o las luces navideñas que el ayuntamiento colocó en el Obelisco, o el único Papá Noel escalador de balcones de todo Baires… Parece como si la Navidad ya hubiera pasado pero algún despistado o perezoso aún no quitó la decoración.

Librerías y librerías. En las calles principales, a lo largo de Corrientes, con cafeterías, pisos, grandes promociones y estanterías llenas y llenas… Abiertas hasta más tarde que las tiendas de ropa!!!! Hoy a las 22:30 estaba dentro de una todavía abierta.

Mi nevera tiene un depósito de agua que después de filtrarla la enfría, o a la vez, tal vez. En la puerta hay una repisita, coloco el vaso, aprieto y se llena de agüita. Qué bien sienta después de todo el día de clases, danza y proceso creativo de agujetas.

Un señor vende té por la calle, ¿o será mate? ¡Es agua para mate! Claaaaroooo, ¡cómo no!

Sifones de vidrio que te traen con su bolsita y todo a modo de capuchón.

Las floristerías abiertas toda la noche, por si me da el arrebato y de repente necesito rosas… ¿Tendrán geranios?

Anoche no conocí a Federico Luppi.

Ayer me invitaron a una fiesta y por algún motivo, que no voy a contar pues profundiza en el hecho de que no me entero de nada y me gustaría zanjar ese asunto; yo entendí que conocería a Federico Luppi…

En el coche del tío de un amigo me encuentro en La Panamericana alejándome sospechosamente de Baires dirección a una fiesta de cumpleaños. Pensaba, “Ay! Cómo yo me quiera volver… En mitad de la Panamericana… Ay… Bueno, Sauce, relájate que ya encontrarás la forma.”

Llegamos a un country donde el seguridad no nos dejaba entrar porque le faltaba mi nombre en la lista de puerta. Un country es un barrio privado a las afueras, vigilado y cerrado donde los millonarios se hacen sus mansiones de lujo. Conseguimos pasar el control y se abre un espacio de mansiones de películas y culebrones.

Llegamos a la casa, bueno, casa… Un gran césped bordeado de árboles con un a pedazo de piscina junto a un invernadero, no espera, no es un invernadero, es una sala de fiestas cubierta por si hace frío, y lo hacía. Seguimos: Otro pabellón con una sala de estar y un aseo que por cierto, cuando fui a mear había un chico: “¡ups! Perdón” Cuando el tío sale me hace un gestito con la mano en plan “hay que llamar antes de entrar, mendiga” Y yo le respondo, “es que en España hay una cosa que se llama pestillo” Así, haciendo amigos.

Bueno, seguimos: La casa de revista con un porche de madera acristalado y sofás para quedarse a vivir. Una mesa llena de bebidas y yo, con mi botella de vino en el bolso digo: “Felicidades, he traído vino…” Vergüenza, sí, pero dejando en buena posición a España.

Allí todos levaban encima ropa y complementos por más valor que mi moto, y yo, como me dijeron, o entendí que íbamos a una barbacoa en la casa de campo de Federico, vestida con vaqueros, deportivas y sudadera.

Hay  que decir que las protagonistas de la fiesta, una rubia y una morena inolvidables en todos los sentidos, me copiaron cuando yo, mamarracha perdida, me até en el pelo un globito de estrellas lleno de hidrógeno, en plan Sims. Al rato todas con globito. ¡Ja! Marcando tendencias.

Y por último la torta (tarta) de chocolate y dulce de leche, que cuando el cumpleañero, que era un encanto, por cierto, me preguntó si me gustaba la torta, yo le dije: “ya puedo morirme y dejar este mundo” ¡¡Qué rica estaba!! ¡Ahora voy a intentar digerirla!

Besos millonarios

No entiendo.

No entiendo que con el calor que hace, pues por magia astronómica en la mitad del mundo es verano mientras en la otra es invierno, en este Baires de mi desconcierto… Decía, que no puede hacer tanto calor y ponerse a granizar a la vez, vamos digo yo, ¿no? ¡Que el bochorno no acompaña a la manta de hielo!

No entiendo por qué en cada establecimiento oficial de telefonía móvil me dan unos precios y tarifas diferentes. Como vuelva a escuchar que esta ciudad es como la Europa Americana… ¡No respondo! Este baile de precios, este descontrol de horarios, este metro intermitente… ¿Dónde está la influencia de los nazis que se vinieron para aquí? Con lo bien que se organizaban para lo que les interesaba los tipos. Podrían haber conservado la disciplina al venir aquí. Para algo bueno que tenían…

No entiendo por qué es tan complicado tener plaza con los Dioses Fernándes y Chávez. Que parece que estoy pidiendo audiencia al papa.

No entiendo la guía de los buses de la ciudad… ¿Por qué no ponen mapas en las paradas? Claro, que primero tendrían que poner paradas en vez de postes o pegatinas en el suelo.

Y creo que no entiendo el español-porteño pues no hago más que tener mal-entendidos. En vez de interpretación creo que voy a aprovechar para ir a un psicólogo que me enseñe a plantarme y de-cir-las-co-sas-cla-ri-tas!

Uff